Lamentablemente, la incertidumbre en materia de política económica se extiende más allá de las consideraciones fiscales. El desmantelamiento gradual de nuestro sistema multilateral de comercio es otra preocupación clave. Ahora más países siguen su propio camino, imponiendo aranceles unilaterales o medidas de política industrial cuyo cumplimiento de las normas de la Organización Mundial del Comercio es, en el mejor de los casos, cuestionable. Nuestro imperfecto sistema de comercio podría mejorarse, pero es poco probable que este aumento de medidas unilaterales genere una prosperidad global duradera y compartida. En todo caso, distorsionará el comercio y la asignación de recursos, estimulará las represalias, debilitará el crecimiento, disminuirá los niveles de vida y dificultará la coordinación de políticas que aborden desafíos globales, como la transición climática.
En lugar de ello, deberíamos centrarnos en mejorar de forma sostenible las perspectivas de crecimiento a medio plazo mediante una asignación más eficiente de los recursos dentro de los países y entre ellos, mejores oportunidades educativas e igualdad de oportunidades, una innovación más rápida y más ecológica y marcos de políticas más sólidos.
Las fuerzas macroeconómicas (el ahorro nacional deseado y la inversión interna, junto con las tasas globales de retorno del capital) son los determinantes primarios de los equilibrios externos. Si estos desequilibrios fueran excesivos, las restricciones comerciales serían costosas e ineficaces para abordar las causas macroeconómicas subyacentes. Los instrumentos comerciales tienen su lugar en el arsenal de políticas, pero como el comercio internacional no es un juego de suma cero, siempre deben utilizarse con moderación, dentro de un marco multilateral y para corregir distorsiones bien identificadas. Lamentablemente, nos encontramos cada vez más alejados de estos principios básicos.
Como lo han demostrado las ocho décadas transcurridas desde Bretton Woods, la cooperación multilateral constructiva sigue siendo la única manera de garantizar una economía segura y próspera para todos.