Iluminando una luz

Sacar el dinero de las sombras significa mejorar la gobernanza

El mundo está cambiando y el Fondo Monetario Internacional cambia con él. Sin embargo, la cuestión no es sólo cómo debe cambiar para seguir siendo relevante, sino también si el entorno político le permitirá seguir siendo relevante. El Fondo se basa en un compromiso de cooperación entre los países miembros. Ese compromiso está decayendo, pero los países del mundo podrían redescubrir su importancia. Si así fuera, descubrirían que el Fondo es un instrumento inestimable. Lamentablemente no se puede garantizar ese resultado, pero puede y debe prepararse para él. Y hay que reconocerle que lo está haciendo.

El mundo que rodea al Fondo ha cambiado, o está cambiando, en varios aspectos cruciales.

El PIB mundial el año pasado fue de 87 billones de dólares, frente a los 11 billones de 1980. Si bien el PIB es sólo una de las muchas medidas del bienestar, la mejora es notable. Pero antes de empezar a celebrar, consideremos estas cifras, que señalan el lado oscuro de la economía mundial:

7 billones de dólares

Esa cifra, equivalente al 8 por ciento del PIB mundial, representa la cantidad de riqueza privada que se estima que está oculta en centros financieros extraterritoriales, gran parte de la cual probablemente proviene de actividades ilícitas.

1 billón de dólares

Según un cálculo, esa es la ganancia en ingresos gubernamentales que se podría lograr al reducir la corrupción en un tercio en todo el mundo.

Estas cifras arrojan luz sobre los rincones ocultos de la economía global, el dinero que escapa al alcance de los recaudadores de impuestos, los reguladores y las fuerzas del orden. Se trata de las ganancias mal habidas de la corrupción, los ingresos del arbitraje regulatorio y las ganancias de los domicilios fiscales que algunos consideran el equivalente de la evasión fiscal. En conjunto, estos ingresos restan valor al bien público. Es dinero perdido que podría utilizarse para mejorar la vida de las personas.

El auge de las finanzas digitales, los criptoactivos y los delitos cibernéticos se suma a los desafíos. Pensemos en la llamada red oscura, un mercado oculto para todo, desde identidades robadas hasta armas y narcóticos.

Ilegales o legítimas, estas prácticas tienen un gran impacto en los ingresos de los gobiernos de todo el mundo y cada vez más se pide a la comunidad internacional que elimine las zonas grises regulatorias.

Pero no se trata solo de una cuestión de aplicación de la ley. Los gobiernos se ven presionados a adaptarse a los rápidos cambios en la economía global que, si se gestionan adecuadamente, pueden traer beneficios considerables. Ese es sin duda el caso de las tecnologías financieras y, potencialmente, de los criptoactivos.

Las demandas de recursos gubernamentales están aumentando: para impulsar el crecimiento en algunas economías avanzadas, construir infraestructura en mercados emergentes y mejorar la salud y la educación en el mundo en desarrollo. Por lo tanto, el derroche de billones de dólares representa una amenaza para nuestro bienestar, contribuye a debilitar la confianza en el gobierno y socava su capacidad para abordar problemas económicos clave como la desigualdad y la pobreza.

Las investigaciones muestran que los países con niveles más bajos de corrupción percibida despilfarran considerablemente menos dinero en proyectos públicos. Y entre los países de bajos ingresos, la proporción del presupuesto dedicada a la educación y la salud es un tercio menor en los países más corruptos, lo que reduce la eficacia del gasto social.

Entonces, ¿cómo abordamos estos problemas?

En este sentido, el Fondo pretende marcar la diferencia. Durante casi dos décadas hemos trabajado en estrecha colaboración con las autoridades nacionales, los organismos multilaterales y el sector privado para combatir el blanqueo de dinero y la financiación del terrorismo. Hemos estado a la vanguardia de los esfuerzos por fortalecer la transparencia fiscal y, cada vez más, por hacer frente a la corrupción.

Todo se reduce a la noción básica de gobernanza: cómo un país define e implementa sus políticas económicas en todos sus detalles y cómo se adhiere al estado de derecho. El año pasado, se adoptó un marco integral para una mayor participación en materia de gobernanza que abarca las funciones más relevantes para la economía, como la recaudación de impuestos, la banca central, la supervisión del sector financiero y la regulación del mercado.

Mejorar la gobernanza no es fácil; requiere un esfuerzo sostenido a largo plazo. No sólo es lo correcto, sino que también aporta beneficios tangibles a millones de personas. La acción conjunta ayudará a garantizar el éxito.



Deja una respuesta