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LOS DESAFÍOS ENTRELAZADOS DEL SAHEL


La inseguridad, la política turbulenta y las instituciones débiles obstaculizan las perspectivas de progreso económico compartido

“Sin un análisis del poder, es difícil entender la desigualdad y muchas otras cuestiones del capitalismo moderno”, escribe Angus Deaton en la edición de marzo de Finance & Development. El pensamiento de Deaton es igualmente relevante para algunos de los países más empobrecidos del mundo, especialmente en África occidental. Sin analizar el poder político y cómo interactúa con otras formas de poder, es imposible entender las trayectorias económicas de los países de África occidental y la extrema fragilidad e incertidumbre que impregnan la seguridad y la política en gran parte de la región.

Inestabilidad política e inseguridad

La región central del Sahel ha atraído una atención especial debido a que en los últimos doce años se han afianzado varios grupos armados no estatales, incluidos terroristas. Según el Índice Global de Terrorismo 2024, Burkina Faso, Malí y Níger se encuentran entre los 10 países más afectados por el terrorismo en todo el mundo.

En estos tres países se produjeron golpes militares entre 2020 y 2023. En Malí se produjo un golpe de Estado en dos etapas, en septiembre de 2020 y abril de 2021, que dio inicio a una nueva fase de su larga crisis política y de seguridad iniciada en 2012. En Burkina Faso se produjo el mismo golpe en 2022, con un golpe de Estado en enero y otro en septiembre. En Níger se produjo un golpe de Estado en julio de 2023, aunque la situación de seguridad era mucho menos grave que en Malí y Burkina Faso.

Algunos de los oficiales militares que tomaron el poder pueden haber estado motivados, al menos en parte, por un deseo sincero de mejorar la situación de seguridad, pero otros pueden haber estado atraídos por el poder y los privilegios. Los oficiales supieron aprovechar la frustración popular generalizada con el deterioro de la situación de seguridad, así como la falta de progreso económico y social bajo los líderes democráticamente elegidos del país. La incapacidad de los gobiernos civiles electos para frenar la pérdida del control efectivo sobre grandes franjas del territorio nacional, en Malí y Burkina Faso en particular, dio a los militares el pretexto perfecto para tomar el poder político. Incluso más allá de los individuos que actualmente tienen las riendas del gobierno, los ejércitos seguramente ejercerán una fuerte influencia en el poder político de esta región durante varios años.

Una década de crisis en el Sahel ya ha tenido consecuencias muy graves, en particular en la pérdida de oportunidades educativas. La cohorte actual de adolescentes y niños ha ganado poco en materia de conocimientos y habilidades para la vida debido al cierre de escuelas, los desplazamientos internos y el empeoramiento de la indigencia familiar, y estos jóvenes corren el riesgo de involucrarse en delitos y terrorismo. El empeoramiento de las condiciones de vida cotidianas sólo puede prolongar las crisis políticas y de seguridad de la región y acentuar sus fragilidades.

La historia importa

Aunque la situación en el Sahel se ha deteriorado dramáticamente desde 2012, la fragilidad de Malí, Burkina Faso y Níger está directamente relacionada con el desafío de construir países —incluidas sus instituciones políticas, económicas y sociales— que fueron moldeados por el legado de la colonización francesa.

Además del legado duradero de la colonización, los países del Sahel comparten su juventud como estados independientes dentro de sus fronteras actuales. La labor de construcción de instituciones políticas que inspiren confianza entre los pueblos de países con gran diversidad étnica, cultural y lingüística se remonta a apenas unas décadas y ha tenido distintos grados de éxito.

Además, las crisis económicas y financieras de finales de los años 1980 y 1990, seguidas de un período de estabilización macroeconómica y ajuste estructural en la región, asestaron un duro golpe a los esfuerzos por construir Estados capaces, al reducir significativamente su capacidad de acción y hacerlos dependientes de las instituciones internacionales. En varios países han vuelto los sistemas multipartidistas y las elecciones competitivas, pero los procesos de democratización fueron frágiles y las disposiciones constitucionales no siempre se materializaron en la práctica política.

Las prisiones del poder

En un artículo sobre la economía política en Níger publicado en 2015, el antropólogo franco-nigerino Jean-Pierre Olivier de Sardan teoriza sobre por qué los países caen en esta trampa de gobernanza débil e inestabilidad. Identifica las “prisiones del poder” con cuatro guardianes principales: las grandes empresas; los militantes de los partidos políticos, aliados y cortesanos; los burócratas; y los expertos internacionales.

“Quienquiera que llegue al poder debe satisfacer las demandas de numerosos grupos de interés”, escribe Olivier de Sardan. “El presidente electo asigna ministerios a los partidos que lo eligieron, los ministros deben a su vez distribuir puestos entre los militantes, y estos últimos también encontrarán pequeñas recompensas para otros militantes en forma de prestación de servicios o pequeños contratos de suministro”.

Los ejecutivos de empresas que ejercen influencia política buscan obtener un rendimiento de su inversión en forma de protección, exenciones fiscales, puestos clave en el gobierno para sus aliados y contratos adjudicados. Por lo tanto, están en el centro de la corrupción sistémica, que está directamente vinculada al aumento constante de los costos de las campañas electorales en un contexto de pobreza generalizada.

Olivier de Sardan explica también cómo los expertos internacionales y el sistema de ayuda internacional forman parte de esta economía política que alimenta políticas públicas ineficaces y resultados económicos decepcionantes. “El sistema de ayuda, ya sea a proyectos, sectorial o presupuestaria (las tres siguen estando entrelazadas), induce una dependencia malsana y paralizante”, escribe.

Estos vínculos entre prácticas políticas, funciones estatales, servicios públicos y condiciones de vida no son exclusivos del Sahel. Están presentes en la mayoría de los países de África occidental y más allá, aunque la escala y la sofisticación de la captura de instituciones y oportunidades económicas por parte de grupos de interés varían. Las crisis de seguridad, en parte resultado del éxito limitado en la creación de instituciones y el desarrollo de la economía, agregan otra capa de complejidad.

Invertir en instituciones y personas

Para frenar la captura del Estado por parte de unos pocos grupos que abusan de su proximidad con quienes tienen poder político es necesario mejorar las instituciones fomentando la eficiencia y la integridad. Las acciones propuestas por el grupo de expertos ciudadanos de África occidental (WATHI), que dirijo, incluyen el fortalecimiento de las instituciones que controlan el uso de los recursos públicos y la lucha contra la corrupción, al tiempo que se institucionaliza la participación ciudadana en el debate sobre políticas públicas como un componente esencial de la gobernanza democrática. También recomendamos un enfoque institucional deliberado destinado a reducir las desigualdades espaciales dentro de los países mediante el seguimiento de los avances en la prestación de servicios públicos.

Ayudar a estabilizar los países del Sahel es esencial para el desarrollo económico sostenible en una amplia franja del continente africano. A pesar de los efectos de la pandemia de COVID-19 y la guerra en Ucrania, varios países de África occidental (por ejemplo, Benín, Côte d’Ivoire y Senegal) han logrado un crecimiento económico notable en los últimos años. No obstante, la continuidad del crecimiento depende del mantenimiento de la seguridad en sus territorios y de la percepción del riesgo, que se ve afectada por la situación en el Sahel.

Las instituciones financieras internacionales deben tomar más en serio el contexto local y los efectos adversos de las intervenciones impulsadas desde el exterior, especialmente en el Sahel. En particular, esas instituciones deben trabajar con los países de la región para priorizar la inversión en educación y formación profesional y la reforma de esas esferas. Esto ayudará a estimular las economías locales basadas en la producción agrícola, la cría de ganado y el procesamiento de recursos naturales en pequeña escala.

En toda África occidental, el progreso económico y social sostenible (que no debe confundirse con el crecimiento económico de corto plazo) depende de reorientar los esfuerzos hacia la creación de instituciones y la inversión en la gente.



LAS POSIBILIDADES ECONÓMICAS DEL POLVO DE HADAS


Keynes celebró los ideales de las instituciones de Bretton Woods como una victoria del espíritu humano. 

Uno de los discursos más divertidos que pronunció John Maynard Keynes en sus 30 años de vida pública fue también uno de sus últimos. Hablando entre los “velos y barbas de musgo español” en el calor de finales de invierno de Savannah, Georgia, Keynes pidió a su audiencia de economistas, abogados y diplomáticos que pensaran, por un momento, en las hadas de “La Bella Durmiente”.  

Keynes se preguntaba qué se les podría pedir a esos espíritus benévolos en el “bautizo” de sus amados “gemelos” –el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional–. Keynes esperaba tres “regalos apropiados”. Primero, un abrigo multicolor que sirviera como “un recordatorio perpetuo de que pertenecen al mundo entero”. Segundo, un conjunto de vitaminas que les diera “energía y un espíritu valiente”. Finalmente, el don de “sabiduría, paciencia y gran discreción” para ganarse la confianza de los pueblos necesitados. 

Aunque puede que no haya sido captada por su público, la invocación de “La Bella Durmiente” fue más que un mero capricho de Keynes; fue una alusión literaria que reforzaba lo que él entendía como el propósito fundamental de lo que se conocería como las instituciones de Bretton Woods. Antes de la adaptación cinematográfica de Walt Disney en 1959, “La Bella Durmiente” era más conocida como un exuberante ballet del compositor ruso Tchaikovsky, basado a su vez en una historia alemana de los hermanos Grimm, quienes habían tomado como base un cuento popular francés medieval. Ninguna nación podía reivindicar “La Bella Durmiente” como su instrumento o propiedad: la atemporalidad de la historia era producto de su internacionalismo.  

Hermandad del hombre

Para Keynes, al menos, el Fondo y el Banco encarnaban un ideal geopolítico más profundamente apreciado que cualquier cuestión técnica o administrativa particular. De hecho, celebró las instituciones de Bretton Woods como una victoria para el espíritu humano, aun cuando muchas de sus propias propuestas fueron derrotadas en múltiples rondas de negociación. “Como experimento de cooperación internacional, la conferencia ha sido un éxito extraordinario”, le dijo efusivamente a Richard Hopkins, un funcionario del Tesoro británico, después de la reunión de 1944 en las montañas de New Hampshire. “Hemos estado aprendiendo a trabajar juntos”, dijo en la propia conferencia. “Si podemos continuar así, esta pesadilla, en la que la mayoría de los aquí presentes hemos pasado gran parte de nuestras vidas, habrá terminado. La hermandad del hombre se habrá convertido en algo más que una frase”. 

Uno de los grandes retos intelectuales que Keynes tuvo que afrontar durante los últimos quince años de su vida fue comunicar a los economistas que la teoría de la ventaja comparativa de David Ricardo no era, en realidad, un sustituto de ese modo de cooperación, reciprocidad e intercambio cultural. La economía global no consistía en dos productos, como en el famoso experimento mental de Ricardo, y el avance tecnológico había disminuido la importancia de las ganancias de eficiencia que se obtendrían de la liberalización del comercio. Cuando el secretario de Estado norteamericano Cordell Hull propuso el libre comercio en Bretton Woods como solución a la devastación causada por la guerra, Keynes se burló de “las locas propuestas del señor Hull”. Lo que importaba en el gran esquema de las cosas no era tanto la ausencia de aranceles sino el mantenimiento del equilibrio y el reconocimiento de las diferentes necesidades de desarrollo de los distintos países.  

A fines de los años 40, esas necesidades de desarrollo incluían la reconstrucción de las regiones devastadas por la guerra y la industrialización de los países pobres que habían quedado excluidos del crecimiento explosivo que Europa y los Estados Unidos habían disfrutado desde principios de siglo. Las importaciones baratas podían ayudar a los países a acceder a lo que no podían conseguir por sí mismos, pero los aranceles también podían ayudar a las naciones a desarrollar o reparar sus sectores industriales dañados por la guerra. No existía una ley de hierro, creía Keynes, que pudiera indicar qué era lo más sensato en circunstancias específicas.  

Hoy, la crisis climática ha creado nuevas necesidades de desarrollo incluso para los países más ricos. Ninguna nación puede esperar mitigar la catástrofe que se cierne sobre el planeta sin el rápido desarrollo y despliegue de nuevas tecnologías limpias. Las herramientas de política adecuadas para este siglo no serán simplemente réplicas de las de las últimas décadas. Esto es particularmente cierto en cuestiones de comercio internacional, donde los aranceles, los subsidios estatales y las empresas estatales –tan a menudo difamadas por los economistas como barreras a la innovación y la competencia– probablemente serán esenciales para el desarrollo de un mercado global saludable para la industria respetuosa del clima. Por el momento, al menos, las tecnologías verdes son industrias incipientes que requieren mucha más protección que disciplina. 

Principio y lugar común

El mayor temor de Keynes respecto del Fondo y el Banco —expresado implícitamente en su discurso de Savannah, con referencia a la malvada hada Carabosse, y más explícitamente en sus despachos a casa— era que los “gemelos” se convirtieran en instrumentos del poder estadounidense en lugar de organismos internacionales verdaderamente independientes. Y, en última instancia, el hecho de que la Unión Soviética no ratificara los acuerdos de Bretton Woods significó que tanto el Banco como el Fondo estaban destinados a hacer carrera en un bando de la Guerra Fría. A falta de algunas formas de intervención y protección comercial, las directivas de la ventaja comparativa ricardiana siempre favorecerán a los primeros que ingresen al espacio de la tecnología verde, dejando a unas pocas naciones privilegiadas que disfruten de todos los frutos del desarrollo. Ésta es una receta para la dominación, en lugar de la cooperación.  

Pero el futuro depende de nosotros. Al ayudar a diferentes naciones a desarrollar nuevas tecnologías y conocimientos mediante la experimentación con una amplia gama de políticas económicas, las instituciones de Bretton Woods pueden desempeñar un papel transformador no sólo en la lucha contra el cambio climático, sino también en la promoción de la armonía internacional. Se trata de un papel que sólo las instituciones internacionales pueden desempeñar con alguna esperanza de éxito. 

Keynes era consciente en Savannah de que hablar de coordinación y cooperación internacionales era “palabras piadosas, sumamente difíciles de cumplir”. La diferencia entre principios elevados y lugares comunes vacíos es a menudo difícil de discernir en el papel: sólo mediante una comunicación persistente y una dedicación sincera se pueden sostener grandes ideales. Y esto será especialmente cierto en la política de desarrollo climático, donde los universales serán raros y los particulares complejos. Lo que tiene sentido para un país o una tecnología no necesariamente se aplicará a otros. Pero si una institución internacional puede sobrevivir durante 80 años, sobreviviendo tanto a la Guerra Fría como al siglo XX, entonces no es descabellado esperar que pueda servir como un foro para la cooperación innovadora durante los próximos 80 años. “Con hadas o sin hadas”, como dijo Keynes en Savannah, “que los augurios sean buenos”.



TRANSFORMANDO LA ENSEÑANZA DE LA ECONOMÍA


Wendy Carlin explica cómo un nuevo enfoque de la educación económica puede ayudar a abordar problemas sociales urgentes

A principios de la década de 2010, un grupo de profesores de todo el mundo se vio impulsado a renovar el plan de estudios de economía para estudiantes de grado, con el doble objetivo de reflejar los avances en la investigación económica y hacer que la enseñanza de la economía fuera más pertinente a los problemas del mundo real. En 2013, Wendy Carlin, Samuel Bowles del Instituto Santa Fe y otros, entre ellos Oscar Landerretche de la Universidad de Chile, fundaron Curriculum Open-access Resources in Economics (también conocido como CORE Econ) para ofrecer cursos de alta calidad y acceso abierto a estudiantes y profesores de todo el mundo. Al incluir temas como el cambio climático, la desigualdad, la innovación y el futuro del trabajo, CORE Econ busca ampliar el plan de estudios estándar, aumentar el acceso a la educación en economía y atraer y retener a un cuerpo estudiantil más diverso.

Carlin, profesor de economía en el University College de Londres y recientemente elegido vicepresidente de la Asociación Económica Internacional, habló con F&D sobre por qué es vital repensar el enfoque de enseñanza tradicional.

F&D: ¿Cómo percibe el público en general la economía?

WC: Cuando se le pide a un público que represente la economía con sus manos o brazos, la mayoría muestra curvas de oferta y demanda que se cruzan. Si se les pregunta qué palabra les viene a la mente cuando escuchan “economía”, a menudo es “dinero”, y la imagen asociada es un hombre blanco con traje que señala una hoja de cálculo o una pantalla con precios de acciones. La percepción pública de los modelos económicos tradicionales se puede resumir como “la economía trata principalmente de que los mercados funcionen bien”, lo que coincide con la forma en que tradicionalmente se enseña Economía 101. Es una representación limitada de lo que hacen los economistas y, si esa es su opinión, predeciría que la economía tiene poco que aportar para abordar una pandemia o la crisis climática.

Sin embargo, los avances en la teoría económica, las herramientas empíricas y la disponibilidad de datos durante las últimas décadas han alejado a los economistas de los estrechos debates sobre si los gobiernos deberían intervenir más o menos para abordar el mal funcionamiento de los mercados. Las nuevas herramientas han abierto un nuevo espacio para la economía.

F&D: ¿Cómo se puede hacer que la economía sea más relevante para los problemas de la vida real?

WC: Piense en el enfoque tradicional como si estuviera representado por una línea con el Estado en un extremo y el mercado en el otro. Las diferencias entre los economistas podrían representarse por su posición en el espectro entre “el Estado”, donde las acciones están motivadas por la necesidad de obedecer las regulaciones gubernamentales y donde los bienes y servicios se asignan por decreto o competencia electoral, y “el mercado”, donde los incentivos materiales impulsan el comportamiento y la asignación se realiza a través de la competencia.

Si añadimos un tercer polo y lo llamamos “sociedad civil”, una visión más rica de la motivación humana puede incluir el altruismo, la reciprocidad, la dignidad y la sostenibilidad, así como el pensamiento “dentro y fuera del grupo”. En este caso, las normas sociales y el poder privado son cruciales para la forma en que se distribuyen los bienes y servicios y para determinar quién obtiene qué.

F&D: Usted ha argumentado que la emergencia climática y la pandemia han puesto de manifiesto las deficiencias de los modelos económicos tradicionales.

WC: La pandemia planteó nuevos desafíos a una visión de la economía restringida a las transacciones en los mercados. El temor a que la enfermedad se propagara a través de las interacciones cara a cara produjo efectos indirectos en las relaciones económicas entre las personas. Surgieron problemas dentro de las empresas entre gerentes y trabajadores. Los gerentes tenían el poder de obligar a los trabajadores a trabajar en condiciones que consideraban peligrosas. Aunque el economista Ronald Coase veía el problema de quién ejerce el poder dentro de la empresa como “economía”, los modelos convencionales que se enseñan en las clases de economía no lo consideran así.

Una visión ampliada de la economía la hace relevante para problemas importantes de la vida real que involucran interacciones no comerciales y van mucho más allá de la preocupación tradicional del economista por la eficiencia.

En el caso del clima, por ejemplo, el debate económico tradicional se centra en si conviene centrarse más en soluciones estatales (como prohibiciones a la venta de vehículos con motor de combustión interna o subsidios a la I+D ecológica) o, en cambio, buscar soluciones de mercado (como un impuesto al carbono (en el que el gobierno fija un precio a las emisiones de carbono) o un sistema de topes y comercio de emisiones (en el que el gobierno fija límites a las emisiones y deja que el mercado determine el precio). Ambos son valiosos, pero ninguno de ellos por sí solo moviliza todos los mecanismos disponibles, y es probable que ambos sean inadecuados para la tarea que enfrentamos. La nueva economía explica cómo el cambio de preferencias hacia iniciativas más ecológicas puede complementar tanto las medidas estatales como las de mercado.

F&D: La economía conductual y otros enfoques han ganado terreno. ¿Cómo desafían estas perspectivas alternativas a las teorías tradicionales?

WC: Una vez que la economía incluye un comportamiento más complejo que el del Homo economicus y abarca el estudio de las instituciones, definidas como las reglas del juego que especifican quién hace qué y quién obtiene qué, entonces no se pueden ignorar las contribuciones de la psicología, la biología evolutiva, la sociología, la ciencia política y la historia. Los economistas del comportamiento se han inspirado en los psicólogos sociales y los biólogos evolutivos y han desarrollado métodos experimentales en el laboratorio y en el campo.

En el marco de esta concepción más amplia de la economía, los economistas pueden desplegar su tradicional capacidad para poner a prueba rigurosamente hipótesis utilizando técnicas cada vez más sofisticadas y mejores datos, y pueden aportar modelos que pongan a prueba y agudicen nuestras intuiciones mientras investigan los efectos de equilibrio general (a menudo no deseados) de intervenciones políticas bien intencionadas.

F&D: ¿Cómo se pueden integrar los valores éticos y morales en la enseñanza de la economía y cómo podría esto mejorar su impacto?

WC: Con una regularidad extraordinaria durante la última década, la “desigualdad” es la respuesta más común a la pregunta “¿Cuál es el problema más urgente que los economistas deberían abordar hoy?”. El clima y la sostenibilidad ocupan el segundo lugar. Ambos problemas plantean inquietudes éticas; por ejemplo, ¿hasta qué punto es justa la desigualdad? ¿Deberían los futuros ciudadanos globales tener el mismo peso que las personas vivas hoy en los cálculos sobre los costos y beneficios de la mitigación del cambio climático?

No es nuestro trabajo decir qué es justo, pero podemos dotar a nuestros estudiantes de herramientas analíticas para que relacionen su estudio de cómo funciona el mundo con criterios normativos. Muchos estudiantes llegan a la economía queriendo saber esto, pero a menudo se les dice que las cuestiones normativas están fuera de la economía, lo que produce un enfoque en la evaluación de los resultados y las políticas económicas sólo en términos de eficiencia, y a menudo con el criterio muy estrecho de una mejora de Pareto. Esto inclina el campo de juego hacia el statu quo si la única pregunta normativa que se puede hacer es: “¿Podría haber ganancias mutuas al cambiar a otra asignación?”

Para ayudar a los estudiantes a plantear una segunda pregunta normativa: “¿Existe alguna distribución que sea más justa? ¿Son justas las reglas del juego que dieron lugar a esa distribución?”, utilizamos el velo de ignorancia de John Rawls. Invitar a los estudiantes a evaluar los resultados cuando no saben si serían ganadores o perdedores, por ejemplo, los ayuda a articular las compensaciones.

F&D: ¿Qué cambios deberían realizarse en el plan de estudios de economía para garantizar que los estudiantes puedan abordar los complejos desafíos del mundo moderno?

WC: El plan de estudios debe ser coherente y relevante. La capitalización se refiere a la implementación de un cambio radical en el plan de estudios de introducción a la economía por parte del proyecto global CORE Econ, que dirijo (www.core-econ.org). Un nuevo plan de estudios debe reflejar los problemas que enfrentamos hoy y demostrar que una educación en economía puede brindar las herramientas para abordarlos. Esto dista mucho de la imagen de la economía que esbocé al principio.

Pero la relevancia en el mundo real no basta. El currículo debe basarse en un nuevo modelo de referencia que refleje lo que hemos aprendido en los últimos 30 o 40 años sobre cómo son las personas, cómo interactúan en condiciones de información incompleta y qué significa eso para las políticas.

En el último libro electrónico de CORE, The Economy 2.0, asumimos el desafío de producir una nueva forma de enseñar cómo funcionan realmente los mercados laborales que refleje las últimas décadas de investigación sobre el poder de monopsonio. El modelo ayuda a los estudiantes a comprender los efectos del salario mínimo y a modelar cómo funciona el mercado laboral agregado como parte de un tratamiento integrado del desempleo, los salarios reales y la inflación.

También hay problemas económicos (crisis de los mercados inmobiliario y financiero, puntos de inflexión ambientales y dinámicas de adopción de nuevas tecnologías, como los vehículos eléctricos) que exigen que los estudiantes piensen en términos de modelos con inestabilidad y equilibrios múltiples. Esta variedad enseña una lección más amplia sobre cómo se pueden utilizar los modelos económicos para arrojar luz sobre distintos tipos de problemas complejos.



PRODUCTIVIDAD TOTAL DE LOS FACTORES


¿Cómo pueden las economías hacer más con menos?

Nos demos cuenta o no, pensamos en la productividad todo el tiempo. ¿Puedo hacerme cargo de otro proyecto en el trabajo sin sacrificar mi fin de semana? ¿Puedo ahorrar tiempo de traslado trabajando desde casa? ¿Este curso me ayudará a hacer mejor mi trabajo?

Los libros de autoayuda sobre productividad suelen encabezar las listas de ventas, y los más vendidos más recientes en Estados Unidos prometen a los lectores potenciales consejos sobre cómo “hacer más en menos tiempo”, “lograr sus objetivos sin estrés” o “recuperar su tiempo en un mundo que exige más”.

Los macroeconomistas piensan en la productividad de la misma manera y de forma muy similar. Su foco es la productividad de toda la economía, a la que denominan productividad total de los factores (PTF).

Se trata de una medida de la capacidad de una economía para generar ingresos a partir de insumos, es decir, para hacer más con menos. Los insumos en cuestión son los factores de producción de la economía, principalmente el trabajo aportado por su población (“trabajo” para abreviar) y su tierra, maquinaria e infraestructura (“capital”). Si una economía aumenta su ingreso total sin utilizar más insumos, o si la economía mantiene su nivel de ingreso mientras utiliza menos insumos, se dice que disfruta de un PTF más alto.

Según las Penn World Tables, las economías con algunos de los PTF más altos del mundo (países como los Países Bajos, Noruega, Suiza y los Estados Unidos) también se encuentran entre los más ricos. Si se considera esta asociación entre eficiencia productiva y prosperidad económica, las tendencias recientes son preocupantes. Investigaciones recientes del FMI muestran que el crecimiento del PTF se ha desacelerado en todo el mundo desde la crisis financiera mundial. En los países en desarrollo de bajos ingresos, ha llegado a un punto muerto virtual en los últimos años.

Nivel de vida

El PTF es una estadística macroeconómica importante por dos razones. En primer lugar, las mejoras en los niveles de vida deben provenir de un crecimiento del PTF a largo plazo, ya que los niveles de vida se miden en términos de ingresos por persona, por lo que una economía no puede aumentarlos simplemente añadiendo cada vez más personas a su fuerza laboral.

Mientras tanto, los economistas han acumulado abundantes pruebas de que las inversiones en capital tienen rendimientos decrecientes, lo que deja al aumento del PTF como la única fuente posible de crecimiento sostenido del ingreso per cápita, como demostró por primera vez Robert Solow, el fallecido premio Nobel, en un artículo de 1957.

El crecimiento del PTF es también la respuesta a quienes dicen que un día el crecimiento económico continuo agotará los recursos finitos de nuestro planeta. Cuando el PTF mejora, nos permite mantener o aumentar los niveles de vida y, al mismo tiempo, conservar recursos, incluidos recursos naturales como el clima y nuestra biosfera.

La segunda razón de la importancia del PTF en la economía está estrechamente relacionada con la primera. Persisten grandes diferencias en los niveles de vida de los distintos países. Si se tienen en cuenta las diferencias en los precios nacionales, se calcula que en 2023 el ingreso medio de una persona en Sudán del Sur, uno de los países más pobres del mundo, será inferior al 1% del ingreso medio de una persona en Estados Unidos, uno de los países más ricos del mundo.

Las diferencias en las horas trabajadas por las personas o en su acceso al capital pueden explicar sólo una fracción de estas disparidades de ingresos entre países. La mayor parte de las disparidades (más del 66 por ciento, según una estimación reciente) se explica por grandes diferencias entre países en la productividad total de los factores.

Esto hace que sea una preocupación clave para los responsables de las políticas en todo el mundo. Para los responsables de las políticas en los mercados emergentes y las economías en desarrollo, la cuestión central es cómo cerrar la brecha de productividad total de los factores con los países más ricos. Sólo así podrán ofrecer mejores empleos y un nivel de vida más alto a sus pueblos, sobre todo en las economías de África que experimentarán un fuerte crecimiento demográfico en las próximas décadas.

Para los responsables de las políticas en las economías avanzadas, impulsar el crecimiento de la productividad total de los factores significa trazar nuevas fronteras de productividad. Esto es necesario para que el crecimiento sea sostenible, frente a las preocupaciones ambientales y al envejecimiento de las sociedades. Con una proporción cada vez menor de adultos en edad de trabajar, que sólo puede compensarse en parte con la inmigración, la productividad total de los factores tiene un papel vital que desempeñar en el mantenimiento de los niveles de vida.

Medida de ignorancia

¿Cómo puede un país crecer más con menos insumos? No hay una respuesta sencilla a esta pregunta económica de un billón de dólares. Desde el punto de vista estadístico, el PTF se mide como un residuo, es decir, la parte del ingreso de un país que no se puede atribuir a insumos como el trabajo y el capital, que son más fáciles de cuantificar. Como tal, representa una “medida de nuestra ignorancia” sobre lo que hace que algunos países sean ricos y otros pobres.

Con el tiempo, los economistas han ido eliminando este residuo identificando al menos tres variables que están estrechamente relacionadas con un PTF más alto.

En primer lugar, la productividad de la fuerza laboral. La productividad total de los factores es mayor en los países donde el trabajador promedio tiene más años de escolaridad, la calidad de la educación y la capacitación es mejor y la fuerza laboral es más saludable. Estas ventajas permiten que la hora promedio de trabajo genere más valor agregado económico, además de mejorar la calidad de vida en términos más generales.

En segundo lugar, la asignación de recursos. Incluso en actividades económicas definidas de manera estricta, algunas empresas son mucho más productivas que otras. Por lo tanto, para la productividad general de una economía es importante que las empresas más productivas de un sector determinado sean capaces de atraer la mayor parte de la mano de obra y el capital. Cuando esto sucede, se dice que una economía es “eficiente en términos de asignación de recursos”. Si, en cambio, una gran parte de la mano de obra y el capital se queda estancada en empresas relativamente improductivas, la economía es “ineficiente en términos de asignación de recursos”, lo que reducirá su PTF.

En tercer lugar, el comercio internacional. El comercio incentiva a los países a especializarse en sectores en los que disfrutan de una ventaja comparativa, lo que les permite utilizar sus recursos de manera más productiva. El acceso al mercado global también ofrece a las empresas la oportunidad de explotar economías de escala, y la competencia internacional tiende a favorecer a las empresas productivas en detrimento de sus contrapartes improductivas.

Estas tres variables sugieren un plan parcial para que las economías en desarrollo puedan ponerse al día en términos de PTF, donde las fuerzas laborales tienden a carecer de acceso a la educación y la atención de la salud, la mala asignación de recursos es más frecuente y las barreras al comercio internacional suelen ser mayores.

Es necesario movilizar financiamiento para mejorar la prestación pública de servicios humanos, eliminar impuestos y subsidios que distorsionan los mercados y reducir las barreras a la competencia leal entre empresas, además de abrirse al comercio internacional.

Los estudios económicos sugieren que esto podría cerrar parte de la brecha de productividad total de los factores entre países ricos y pobres. Sin embargo, gran parte de esta brecha sigue sin explicación.

El poder de la innovación

Además, es poco probable que estas medidas generen un crecimiento adicional significativo del PTF en las economías avanzadas, pues ya operan cerca de la frontera de la productividad de la fuerza laboral, la eficiencia en la asignación de recursos y la apertura comercial. En estas economías, la fuente más probable de un crecimiento sostenido del PTF es la innovación en tecnología, procesos de producción y variedad de productos, pero cada vez hay más pruebas de que el impacto de esa innovación se ha desacelerado en las últimas décadas.

¿Qué pueden hacer entonces las economías avanzadas? En primer lugar, no deben hacer daño, evitando errores de política, como permitir una caída de la competencia en el mercado, que empresas poderosas utilicen sus posiciones monopólicas para sofocar el ingreso y la innovación, o recurrir a un costoso proteccionismo comercial. Además, los responsables de las políticas deben elaborar regulaciones que aprovechen los posibles beneficios para la productividad de las recientes innovaciones en tecnología verde, tecnología de la información y las comunicaciones e inteligencia artificial. También deben abordar las barreras restantes que restringen la oportunidad de que las mujeres y las minorías aporten su talento y su potencial innovador a todos los sectores de la economía.

Los pormenores del PTF pueden parecer algo remoto para la vida cotidiana, pero si dentro de unas décadas la humanidad sufre menos estrés y disfruta de fines de semana más largos, el crecimiento del PTF (y no los libros de autoayuda) probablemente merezca la mayor parte del crédito.



LO QUE ES EL CRECIMIENTO INCLUSIVO


Los defensores pretenden crear sociedades que sean libres, iguales y ricas.

¿Cuál es el papel del gobierno en las economías modernas? ¿Es posible crear una sociedad más igualitaria sin sacrificar la libertad económica ni la riqueza? ¿Debemos hacer hincapié en la igualdad de oportunidades o en la igualdad de resultados? La idea del “crecimiento inclusivo” busca lograr este equilibrio.

Como el término puede estar abierto a interpretación, permítanme ofrecer una definición: el crecimiento inclusivo busca impulsar la riqueza y el bienestar nacionales al tiempo que reduce la pobreza, garantiza la equidad entre generaciones y preserva las libertades económicas.

Existen distintas interpretaciones de la libertad. Los libertarios abogan por una mínima intervención del Estado en la vida privada y por el libre mercado. En cambio, el enfoque de las capacidades, defendido por el premio Nobel Amartya Sen, se centra no sólo en la ausencia de restricciones, sino también en la presencia de oportunidades para vivir sanos, educados y seguros. Cada interpretación establece un estándar diferente de lo que significa ser una “buena sociedad” y prevé un papel distinto para el gobierno en su consecución.

Incluso los defensores más conocidos de la libertad, desde John Locke hasta Adam Smith y John Stuart Mill, reconocieron la necesidad de cierta intervención gubernamental. Sus diferentes puntos de vista nos llevan al corazón del debate sobre lo que significa ser una sociedad libre e igualitaria. Imaginemos que estamos al mando del diseño de una sociedad. ¿Cómo lograríamos un equilibrio entre estos principios? Toda elección de política implica una disyuntiva.

Redistribución de la riqueza

En primer lugar, evaluemos sus preferencias en materia de redistribución de la riqueza. ¿Cómo garantizaría mejores niveles de vida y, al mismo tiempo, preservaría la libertad económica y el crecimiento? Imagine un escenario con un impuesto a la renta fijo del 30 por ciento para todos. Ahora, considere una propuesta para aumentar la tasa impositiva para los más ricos al 50 por ciento. ¿La apoya?

Si usted se opone al aumento de impuestos porque cree que los más ricos ya están contribuyendo con su parte justa y que los impuestos más altos podrían frenar el crecimiento económico, su punto de vista representa un enfoque más conservador del crecimiento inclusivo. Esta postura prioriza la libertad económica y el crecimiento económico, y favorece un impuesto uniforme para todos.

Si se está de acuerdo con el aumento de impuestos a los ricos, siempre que los ingresos adicionales se destinen a la reducción de la pobreza, se adopta una perspectiva más amplia sobre el crecimiento inclusivo. Este punto de vista está dispuesto a sacrificar cierta libertad económica para apoyar iniciativas específicas contra la pobreza.

Si se apoya el aumento de impuestos para reducir la desigualdad de la riqueza, independientemente de si los ingresos contribuyen a los programas de lucha contra la pobreza, se está en línea con una postura progresista y se van más allá de los límites tradicionales del crecimiento inclusivo.

Este escenario arroja luz sobre el papel de las redes de seguridad social. No sólo los progresistas, sino también los liberales clásicos como Adam Smith, Friedrich Hayek y Milton Friedman reconocen su importancia. Si bien estarían en contra de utilizar los impuestos para redistribuir la riqueza, reconocen la necesidad de mecanismos de seguridad que eviten la pobreza extrema, con el objetivo de proporcionar un nivel de vida básico que permita a todos tener la oportunidad de prosperar.

La primera opción se relaciona con la idea de una renta básica universal (RBI) con un impuesto sobre la renta fijo, similar a lo que han propuesto los economistas Friedman y Gregory Mankiw. Sin embargo, para los economistas conservadores, el atractivo de la RBU puede disminuir si se financia con sistemas impositivos progresivos, como se indica en la segunda opción. Creen que esto podría obstaculizar el crecimiento económico.

La tercera opción está en línea con las ideas de economistas progresistas como Thomas Piketty y medidas como el Green New Deal. Estos enfoques respaldan tasas impositivas marginales elevadas, a menudo del 70 por ciento o más, en parte para reducir la influencia política de los ricos.

Algunos economistas progresistas, como Dani Rodrik, se centran en la concentración de la riqueza y la innovación en determinadas empresas y ciudades, no sólo en individuos. Observan que esto conduce a la exclusión económica de muchos. Sus soluciones incluyen más derechos laborales, leyes antimonopolio, salarios mínimos más altos, subsidios y otras políticas industriales para contrarrestar el dominio corporativo, junto con inversiones gubernamentales destinadas a la creación de empleo en áreas desatendidas. Otros, incluido yo, nos preocupan los efectos de esas políticas industriales sobre el crecimiento y la capacidad de los gobiernos para implementarlas, y temen que puedan conducir a un cambio global hacia un comercio proteccionista.

Generaciones futuras

A continuación, consideremos cómo nuestras acciones de hoy afectan a las generaciones futuras, incluidas las que aún no han nacido y otras especies.

¿Hasta dónde debe llegar la intervención del gobierno para garantizar un futuro próspero para nuestros hijos, nietos y más allá? ¿Debemos extender esta intervención a la conservación del medio ambiente y la vida silvestre, incluso si no produce beneficios directos para los seres humanos? Estas preguntas son vitales para dar forma al mundo que dejaremos atrás y definir el papel del gobierno en el ecosistema de nuestro planeta.

Analicemos esto desde la perspectiva del cambio climático. Consideremos una propuesta de impuesto al carbono de 35 dólares por tonelada métrica, diseñada para reducir significativamente las emisiones futuras de carbono. Esto aumentaría los costos de la electricidad, la gasolina y la calefacción en un 20 por ciento para todos. ¿Cuál es su postura?

Si se opone al impuesto, probablemente priorice el crecimiento económico actual y las libertades, y se muestre escéptico ante la idea de sacrificar los recursos actuales en aras de ganancias futuras inciertas. Esta perspectiva pone énfasis en el impacto económico inmediato, en particular en los hogares más pobres, lo que refleja la postura de algunas economías en desarrollo que dudan en implementar impuestos más altos al carbono ahora.

Por otra parte, apoyar el impuesto puede reflejar la convicción de priorizar el bienestar de las generaciones futuras. Esta postura se alinea con las políticas existentes para fijar el precio del carbono que están considerando varias economías avanzadas, centrándose en salvaguardar las libertades y las opciones de los que aún no han llegado por encima de la comodidad económica actual.

La aprobación del impuesto podría deberse a un compromiso con la salud del planeta en general, valorando el valor intrínseco de la naturaleza y la biodiversidad. Esta visión, que suele asociarse con la defensa de los derechos verdes, va más allá de los beneficios centrados en el ser humano.

Estas opciones también ponen de relieve la complejidad del crecimiento inclusivo, que apunta a equilibrar las necesidades de las generaciones actuales y futuras. Incluso para quienes suelen estar en contra de impuestos más altos, la preocupación por las amenazas existenciales y la sostenibilidad a largo plazo puede cambiar las perspectivas. No se trata del impacto ecológico, sino de preservar recursos críticos y un medio ambiente saludable para quienes aún están por venir.

Bienes públicos

A continuación, consideremos el papel del gobierno en la provisión de bienes públicos como educación, atención médica y bienestar no mercantil , que incluye elementos vitales para una buena vida, como el aire limpio, que no se mide en el PIB. Los economistas clásicos entendían las fallas del mercado, cuando las decisiones individuales por sí solas no siempre conducen a los mejores resultados. Esto puede suceder como resultado de externalidades (por ejemplo, cuando los contaminadores no pagan por el daño ambiental que causan) o cuando no hay suficiente inversión en educación y atención médica para el beneficio de todos. En las economías en desarrollo, la necesidad de intervención gubernamental puede ser aún más pronunciada, como resultado de la mala infraestructura y de que más personas no tengan acceso a educación y atención médica de calidad.

Algunas personas confían en que el gobierno proporcione estos bienes públicos, creyendo que es más capaz que los mercados de manejar ciertos problemas. Sin embargo, otros son escépticos ante una intervención gubernamental excesiva y se preocupan por el fracaso y la corrupción gubernamentales. Sostienen que una buena política fiscal requiere de responsables políticos racionales e imparciales, lo que no siempre es el caso. Los críticos también temen que las iniciativas gubernamentales puedan resultar contraproducentes y empeorar los problemas en lugar de mejorarlos. Algunos van más allá y sugieren soluciones basadas en el mercado, como la idea del premio Nobel Ronald Coase de que unos derechos de propiedad claros y unos costes de transacción mínimos pueden conducir a resultados eficientes sin la ayuda del gobierno.

¿Cuál es su postura? Si está a favor de una mayor intervención gubernamental, confía en que el gobierno arregle los desequilibrios del mercado y logre objetivos sociales. Pero si le preocupa el fracaso del gobierno, prefiere dejar que el mercado funcione con una mínima interferencia del gobierno, cuestionando su eficacia y temiendo los riesgos de un control excesivo. Esta elección refleja su nivel de confianza en el gobierno frente a su fe en las soluciones basadas en el mercado.

Entendiendo el crecimiento inclusivo

A diferencia de las políticas destinadas a reducir directamente la desigualdad de la riqueza entre individuos o regiones, que suelen estar asociadas a ideologías progresistas, el crecimiento inclusivo se centra en crear igualdad de condiciones. Hace hincapié en la idea de que el futuro de las personas debe estar determinado por su talento y esfuerzo, no predestinado por sus antecedentes. Este enfoque imagina una sociedad en la que el éxito se basa en el mérito y la capacidad, más que en las circunstancias del nacimiento.

En términos generales, el crecimiento inclusivo encarna el principio de que la creación de riqueza, la libertad económica y la igualdad de oportunidades pueden coexistir. Promueve la idea de que una sociedad puede ser libre e igualitaria y, al mismo tiempo, buscar el crecimiento económico y el bienestar a largo plazo. Y el papel del gobierno en este equilibrio dependerá de los valores individuales, la confianza en los actores políticos y las realidades locales.



LA PROMESA Y EL PELIGRO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL


La IA generativa está preparada para desatar una ola de creatividad y productividad, pero plantea preguntas importantes para la humanidad

Imaginemos un mundo en el que las máquinas fueran artistas, narradoras o incluso economistas que produjeran contenidos que imitaran la inteligencia humana. Alan Turing, el pionero de la informática, fue el primero en imaginar la posibilidad de que las máquinas alcanzaran esos niveles de maestría en un artículo de 1950. Con ChatGPT y otras herramientas de inteligencia artificial generativa, su predicción de un “juego de imitación” ya es realidad. Parece como si nos hubieran catapultado a un universo que antes estaba reservado para la ciencia ficción. Pero ¿qué es exactamente la IA generativa?

GenAI representa el avance más impresionante en tecnologías de aprendizaje automático hasta el momento. Marca un salto significativo en la capacidad de la IA para comprender e interactuar con patrones de datos complejos y está preparada para desatar una nueva ola de creatividad y productividad. Pero también plantea preguntas importantes para la humanidad. Los hitos de innovación clave marcaron el camino hacia su sofisticación actual.

En la década de 1960, un programa llamado ELIZA impresionó a los científicos por su capacidad de generar respuestas similares a las humanas. Era básico y operaba con reglas establecidas, pero fue el precursor de lo que hoy conocemos como “chatbots”. Dos décadas después, aparecieron las redes neuronales artificiales. Estas redes, inspiradas en los cerebros humanos, brindaron a las máquinas nuevas habilidades, como comprender los matices del lenguaje y reconocer imágenes. Pero un conjunto limitado de datos para el entrenamiento y una potencia informática inadecuada frenaron el progreso real. Sorprendentemente, estos recursos gemelos siguieron duplicándose cada año, preparando el escenario para la tercera ola de IA en la década de 2000: el aprendizaje profundo.

Aprendizaje profundo

Con innovaciones como Google Translate, asistentes digitales como Alexa y Siri, y la aparición de los coches autónomos, las máquinas empezaron a entender el mundo e interactuar con él. Sin embargo, a pesar de todo este progreso, todavía faltaba una pieza del rompecabezas. Las máquinas podían ayudar y predecir, pero no podían entender verdaderamente las complejidades de la conversación humana y eran deficientes a la hora de generar contenido similar al humano.

En 2014, las redes generativas antagónicas (GAN) aprovecharon la capacidad de dos redes neuronales en competencia para perfeccionar continuamente las habilidades de cada una. El “generador” creó datos, textos o imágenes de imitación, mientras que el “discriminador” intentó diferenciar entre contenido real y simulado. Esta competencia entre redes duales revolucionó la forma en que la IA entendía y replicaba patrones complejos.

La última pieza del rompecabezas llegó en 2017 con un artículo innovador, “Attention Is All You Need” (“La atención es todo lo que necesitas”). Al enseñarle a la IA a prestar atención a las partes relevantes de la información, de repente pareció que la máquina comenzaba a entenderla, a captar la esencia de la información. Esta IA generativa produjo contenido extrañamente parecido al humano, al menos en los laboratorios.

Juntos, las GAN y los mecanismos de atención, respaldados por una información y una potencia de cálculo cada vez mayores, prepararon el terreno para ChatGPT, el chatbot más asombroso de la historia. OpenAI lo lanzó en noviembre de 2022 y otras grandes empresas tecnológicas pronto lo siguieron con sus propios chatbots GenAI.

Economía y finanzas

Por supuesto, la IA no es un concepto nuevo en economía y finanzas. La IA tradicional (análisis avanzados, aprendizaje automático, aprendizaje profundo predictivo) lleva mucho tiempo analizando números, midiendo tendencias del mercado y personalizando productos financieros. Lo que distingue a GenAI es su capacidad de analizar en profundidad e interpretar datos complejos de una manera más creativa. Al analizar intrincadas relaciones entre indicadores económicos o variables financieras, no solo genera previsiones, sino también escenarios alternativos, gráficos reveladores e incluso fragmentos de código que podrían cambiar significativamente el funcionamiento del sector.

La evolución de la IA tradicional a la generativa ha abierto una nueva era de posibilidades tanto en el ámbito público como en el privado. Los gobiernos están empezando a emplear estas herramientas más inteligentes para mejorar los servicios a los ciudadanos y superar la escasez de mano de obra. Los bancos centrales están tomando nota de ello, pues ven en la GenAI una mayor capacidad para analizar grandes cantidades de datos bancarios con el fin de perfeccionar las previsiones económicas y controlar mejor los riesgos, incluido el fraude.

Las empresas de inversión están recurriendo a GenAI para detectar cambios sutiles en los precios de las acciones y el sentimiento del mercado, recurriendo a un conjunto más amplio de conocimientos para proponer opciones más creativas, allanando el camino para estrategias de inversión potencialmente más lucrativas. Mientras tanto, las compañías de seguros están explorando cómo los modelos generativos pueden crear pólizas personalizadas que se alineen más estrechamente con las necesidades y preferencias individuales.

GenAI está evolucionando a un ritmo vertiginoso, ampliando los límites de las capacidades de la IA en economía y finanzas e introduciendo soluciones novedosas para viejos desafíos. Algunas personas son escépticas. Dicen que, como un loro estocástico, la IA puede crear hechos sin sentido y falsos, un fenómeno llamado «alucinación», y que en realidad no sabe el significado detrás de las palabras. El conocimiento de ChatGPT, señalan, se limita a su última fecha de entrenamiento. Es posible. Pero dado el vertiginoso ritmo de la innovación, ¿cuánto tiempo seguirán siendo relevantes estos argumentos?

Sin embargo, el entusiasmo inicial en torno a GenAI ha dado paso a preocupaciones crecientes y genuinas. Los desafíos tradicionales asociados con la IA, como la amplificación de los sesgos existentes en los datos de entrenamiento o la falta de transparencia en las decisiones, han adquirido una urgencia renovada. También han surgido nuevas preocupaciones.

La IA convertida en arma

Un riesgo particularmente alarmante es la notable capacidad de GenAI para contar historias que resuenan con las creencias y puntos de vista preexistentes de las personas, lo que podría reforzar las cámaras de eco y los silos ideológicos. Los actores maliciosos pueden aprovechar esta capacidad no solo a través de la palabra escrita: en marzo de 2022, un video generado por IA supuestamente mostraba al presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy rindiéndose a las fuerzas rusas. Estos incidentes demuestran cómo GenAI puede usarse como arma para manipular la política, los mercados y la opinión pública.

Ya se trate de una historia inventada, una imagen manipulada o un vídeo sintético, las creaciones de GenAI pueden ser tan convincentes que crean una falsa sensación de realidad. Esto tiene el potencial de difundir desinformación, incitar al pánico e incluso desestabilizar los sistemas económicos o financieros con una eficacia e intensidad sin precedentes. Puede que no siempre sea deliberado: las máquinas pueden difundir desinformación sin querer como resultado de alucinaciones.

La amenaza de la IA no se limita a la manipulación. El desplazamiento de puestos de trabajo es otra preocupación a medida que la GenAI sigue avanzando, lo que podría automatizar tareas que antes realizaban los seres humanos, lo que provocaría la pérdida de muchos puestos de trabajo y requeriría estrategias de empleo y reciclaje.

A principios de este año, los principales expertos en inteligencia artificial, incluido el creador de ChatGPT, firmaron una carta en la que advertían que “mitigar el riesgo de extinción de la inteligencia artificial debería ser una prioridad global junto con otros riesgos a escala social, como las pandemias y la guerra nuclear”. Se hacían eco de las preocupaciones expresadas décadas antes por Turing, quien advirtió de que “existe el peligro de que las máquinas acaben tomando el control de nuestras vidas”.

Los expertos en IA, los periodistas, los responsables políticos y el público en general debaten cada vez más sobre un amplio espectro de riesgos importantes y urgentes de la IA. Aun así, puede ser difícil expresar preocupaciones sobre algunos de los riesgos más graves de la IA avanzada. La declaración sucinta que sigue tiene como objetivo superar este obstáculo y abrir la discusión. También pretende crear un conocimiento común sobre el creciente número de expertos y figuras públicas que también se toman en serio algunos de los riesgos más graves de la IA avanzada.

Nos encontramos en una encrucijada entre la tecnología y la ética. La GenAI, con su enorme promesa y sus profundas preguntas existenciales, no puede dejar de inventarse. A medida que aprovechamos su poder transformador, es imperativo recordar el consejo imperecedero de Turing. La GenAI es un cambio monumental que exige una supervisión atenta, nuevos marcos regulatorios y un compromiso inquebrantable con innovaciones éticas, transparentes y controlables que armonicen con los valores humanos.



JUBILACIÓN SIN PREOCUPACIONES


A medida que aumenta la expectativa de vida, Olivia S. Mitchell dice que es necesaria una planificación financiera para eliminar la preocupación de los años adicionales de jubilación

Las trayectorias profesionales rara vez son líneas rectas, pero a medida que las nuevas tecnologías transforman los empleos a un ritmo vertiginoso, los giros y vueltas pueden desbaratar los planes de jubilación. Olivia S. Mitchell, hija de economistas trotamundos, conoció los principios económicos desde muy joven. A los cinco años, cuando vivía en Pakistán, observó a los trabajadores de la construcción vertiendo hormigón con baldes en lugar de utilizar un camión de cemento y le preguntó a su padre por qué. “La mano de obra es más barata que el capital”, respondió. Mitchell estudió economía en Harvard y la Universidad de Wisconsin-Madison, con especialización en economía pública y desarrollo. Ha publicado cientos de artículos de investigación y libros de gran prestigio sobre el tema y se la considera una de las fundadoras de la investigación académica moderna sobre pensiones.

Mitchell, profesor de economía empresarial y director ejecutivo del Consejo de Investigación de Pensiones de la Wharton School de la Universidad de Pensilvania, habló con Rhoda Metcalfe, colaboradora de F&D, sobre cómo apoyar el envejecimiento saludable y mejorar la alfabetización financiera ayudará a la sociedad a cosechar los beneficios de una vida más larga.

¿Cuál es la situación de las personas que se jubilan hoy en día en comparación con las generaciones pasadas?

OM: En Estados Unidos, hace 30 o 40 años, la generación de mis padres se enfrentaba a una economía fuerte. Contaban con un sistema de seguro social y médico para jubilados que consideraban fiable y muchos de ellos tuvieron la suerte de experimentar un fuerte aumento de los precios de la vivienda. Así que, cuando llegaron a la jubilación, les iba relativamente bien.

Los jubilados de hoy no están necesariamente en tan buena forma. Sabemos que en Estados Unidos y en muchos países del mundo la fertilidad está disminuyendo y la longevidad está aumentando. Esto significa que nuestras poblaciones están envejeciendo mucho más rápido. La seguridad social, que es el primer pilar de la seguridad jubilatoria en Estados Unidos, se agotará dentro de diez años. Así que la realidad es que la longevidad trae consigo un dividendo de plata. Viviremos más tiempo, muchos de nosotros viviremos más sanos, pero las familias y la sociedad tendrán que cuidar de un mayor número de ancianos frágiles.

También es probable que el crecimiento económico mundial se desacelere a medida que las personas mayores comiencen a reducir sus activos. El equilibrio de poder global se desplazará desde las economías desarrolladas más antiguas y ricas hacia el mundo emergente. Se trata de cambios revolucionarios que no hemos experimentado antes.

¿Qué significa para la productividad la perspectiva de que la gente viva más tiempo?

OM: El mundo se beneficiará del dividendo de la longevidad si una vida más larga va acompañada de mejoras en la salud. Cuando las personas se mantienen saludables durante más tiempo y continúan trabajando en etapas más avanzadas de la vida, esto impulsa la productividad y el crecimiento económico y genera riqueza adicional en forma de millones de años-persona más saludables y productivos.

La forma en que trabajamos también ha cambiado en los últimos años. ¿Cómo influye eso en la jubilación?

OM: Se han producido muchos cambios en el ámbito laboral, no solo por el COVID y la llegada del teletrabajo. Antes, el gobierno desempeñaba un papel mucho más importante en el diseño de los sistemas de jubilación. Los empleadores también participaban más cuando ofrecían planes de prestaciones definidas. Eso ha cambiado, no solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo. A medida que la fuerza laboral ha cambiado y la gente cambia de empleador, la idea de tener que permanecer en una empresa de por vida ya no satisface nuestras necesidades.

Por lo tanto, las personas dependen más de sí mismas a la hora de planificar su jubilación, y parte de su investigación ha consistido en observar cómo les va a las personas en ese sentido. ¿Qué ha descubierto?

OM: He estado trabajando con un grupo de investigadores en un proyecto conocido como el Estudio de Salud y Jubilación, que se inició en 1992. Empezamos a encuestar a personas de 50 años o más y les hacemos un seguimiento cada dos años hasta que fallecen. Con su permiso, hemos fusionado los registros de la Seguridad Social, los registros de prestaciones y los registros médicos en una base de datos increíblemente completa. Lo que hemos aprendido de estas encuestas es que un buen número de personas mayores nunca planificaron su jubilación, nunca ahorraron para la jubilación y no estaban muy al tanto de cuánto tiempo podrían vivir, no solo de su esperanza de vida, sino del riesgo de longevidad al que se enfrentaban, es decir, de sus posibilidades de vivir hasta los 80, 90, 100 años (o incluso más).

Las personas que no comprenden el riesgo de vivir mucho tiempo probablemente no ahorren lo suficiente y tiendan a jubilarse demasiado pronto. Una de las cosas en las que he estado trabajando es en tratar de informar y educar a las personas sobre ese riesgo.

¿Debería el gobierno intentar motivar a la gente a ahorrar más?

OM: Muchas sociedades lo hacen. En Estados Unidos, tenemos los llamados ahorros con calificación fiscal, en los que los trabajadores pueden depositar dinero antes de impuestos en sus cuentas de jubilación financiadas. Muchos otros países también tienen planes similares. Pero siempre hay una tensión, porque las personas que pueden ahorrar para la jubilación suelen estar en la mitad superior de la distribución del ingreso. Las personas en la mitad inferior tienden a tener menos dinero para ahorrar. En muchos casos, el sistema de seguridad social de un país hará un buen trabajo reemplazando los ingresos previos a la jubilación de los trabajadores con salarios más bajos, aunque los que ganan más suelen necesitar ahorros privados. Además, debemos entender que ahorrar requiere estímulo. Seamos honestos, ¡ahorrar no es divertido!

Gastar es divertido.

OM: De hecho, gastar es mucho más gratificante. Los británicos han descubierto algo que ayuda en ese sentido: el sistema de ahorro mediante lotería, patrocinado por el gobierno del Reino Unido. Por cada libra que la gente deposita en su cuenta bancaria, gana un boleto de lotería para un sorteo mensual. En promedio, la gente recibe aproximadamente lo mismo que ganaría en intereses en una cuenta de ahorros normal, pero hay algunos premios importantes. Y, por supuesto, a la gente le encanta ganar la lotería. Así que tenemos que pensar en nuevas formas de hacer que ahorrar sea divertido.

Pero ¿motivar a la gente a ahorrar más para la jubilación conlleva algún riesgo, dado que el gasto es realmente lo que estimula el crecimiento?

OM: En la medida en que las personas invierten sus ahorros para la jubilación, esto también contribuye al crecimiento de la economía al poner capital a disposición de las empresas tecnológicas emergentes y otras compañías que crean empleos. En mi opinión, los gobiernos también deberían hacer más para fomentar la concienciación sobre la longevidad: si no se sabe cuánto se puede vivir, se cometen errores financieros en el camino, como dije antes. Y, en última instancia, los economistas deberían hablar más con los responsables políticos. Con demasiada frecuencia, los investigadores (en el gobierno, en las organizaciones multinacionales y en la industria) tienden a hablar principalmente consigo mismos. Sin embargo, los responsables políticos necesitan saber cómo los académicos pueden informarles. Y, a la inversa, los responsables políticos tienen preguntas sobre cosas que los académicos podrían examinar y evaluar.

¿Está mejorando la alfabetización financiera, o la falta de ella, en nuestra sociedad?

OM: La alfabetización financiera es absolutamente esencial en este complejo mundo financiero. En los Estados Unidos, 21 estados exigen actualmente clases de alfabetización financiera en la escuela secundaria. Los adultos jóvenes que crecen tomando esas clases son mucho mejores en planificación, elaboración de presupuestos, ahorro para la jubilación, etc. Ese conocimiento puede tener un impacto para toda la vida.

Es fácil caer en la tentación de aceptar más créditos ahora. ¿Le preocupa la naturaleza predatoria de algunas de las opciones de inversión que existen?

OM: Me preocupa, especialmente en el caso de una generación más joven que cada vez se centra más en las aplicaciones de sus teléfonos. Es demasiado fácil que la gente se involucre en criptomonedas y otros productos financieros complejos sobre los que no está bien informada. Como resultado, pueden acabar perdiendo mucho dinero. En el pasado, su empleador le ayudaba a gestionar sus cuentas de jubilación y su corredor le ayudaba a invertir en el mercado de valores. Pero como ahora la gente puede pedir préstamos e invertir directamente a través de aplicaciones, es mucho más fácil que la engañen e incluso la defrauden. También es preocupante para la población de mayor edad, donde el fraude también está aumentando.

¿Qué medidas deben tomar las personas para mantenerse libres de ansiedad y no quedarse sin dinero en sus años de jubilación?

OM: Me gusta citar a Barbara Judge, una exalumna de la Universidad de Pensilvania que dirigió el sistema de seguro de pensiones británico durante algún tiempo. He adoptado su mantra, que era “Trabaja más, ahorra más y espera menos”. Esa es la situación actual. Así que, si estás lo suficientemente sano como para seguir trabajando, yo diría que sigas trabajando tanto como puedas.



ADOPCIÓN DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL


Joshua Gans sostiene que para evaluar el poder y los peligros de la IA es necesario ponerla en manos de las personas.

En una conversación con Marjorie Henriquez de F&D, Joshua Gans, coautor de Power and Prediction: The Disruptive Economics of Artificial Intelligence, evalúa el impacto de la IA en la economía, desmiente las preocupaciones exageradas sobre la nueva tecnología y explica el desafío de identificar a un responsable de la aplicación de la ética. También analiza por qué la IA debería hacerse accesible a través de medios competitivos y comercializarse ampliamente.

Durante años, los economistas han estudiado en profundidad los efectos de la automatización, como la producción en cadena, en el empleo y la economía. ¿En qué se diferencia esta última ola de IA de las formas anteriores de automatización?

JG: Las oleadas anteriores de automatización se han centrado en tareas predominantemente físicas, mientras que la IA tiende a ofrecer el potencial de automatizar las cognitivas. Sin embargo, incluso esta distinción puede ser engañosa. Invariablemente, la automatización pasada en forma de máquinas que realizaban tareas físicas automatizaba algo que haría un humano y que implicaba no solo interacciones físicas sino también una expresión cognitiva de intención y aplicación. Y con la revolución de la tecnología de la información, muchas de las tareas (en concreto, la computación) automatizaban procesos cognitivos.

La principal diferencia radica más bien en la capacidad de una máquina para interactuar en entornos variables y no estandarizados. Así, mientras que se ha logrado crear una máquina que puede coger un objeto específico en una ubicación concreta y moverlo a otra ubicación, la IA promete coger y mover un objeto aleatorio que no se encuentre en una ubicación concreta. Para ello es necesario tener un sentido del entorno. Por tanto, si hay una propiedad que tiene la IA que destaca por encima de otras, es la capacidad de automatizar tareas en contextos más variados.

De cara a los próximos cinco años, ¿cuáles cree que serán las formas más significativas en que la IA afectará la productividad, el empleo y la desigualdad de ingresos?

JG: La evidencia hasta ahora muestra que, cuando se ha empleado la IA en tareas laborales, a menudo se ha tratado de herramientas que permiten a las personas con menos habilidades y menos experiencia desempeñarse al nivel de quienes tienen más habilidades y más experiencia. Por ejemplo, las herramientas de predicción de la demanda que indican dónde hay potencialmente más tarifas disponibles en un momento dado se implementaron en Tokio, lo que permitió a los taxistas menos experimentados perder menos tiempo buscando pasajeros, mientras que hicieron poco para mejorar la productividad de los conductores experimentados.

Si extrapolamos esta situación, se reducirán las primas por cualificación en ciertas ocupaciones y se abrirán oportunidades de empleo para un conjunto más amplio de personas. Eso tenderá a aumentar la productividad, elevar el empleo y reducir la desigualdad de ingresos, al menos en ciertos tramos de la distribución del ingreso. Más allá de los próximos cinco años, es más difícil hacer previsiones.

¿Qué aspectos clave de la IA cree usted que están sobrevalorados o pasados ​​por alto en los debates actuales sobre su impacto?

¡Ojalá pudiera darme cuenta cuando los cambios ocurren tan rápido!

Dicho esto, junto con este aumento ha habido una cantidad inusual de inquietud y preocupación por las consecuencias adversas que podrían derivarse del uso de la IA generativa. Esto es, en cierto sentido, una medida de su éxito. Los modelos de lenguaje grandes, o LLM, como ChatGPT o Bard, son capaces de realizar tareas de escritura más rápido y mejor que las personas. El arte generativo puede producir imágenes que podrían haber llevado días o más con las herramientas existentes. Y el impulso a las tareas de codificación ha sido fenomenal. Como resultado de todo este éxito, algunos extrapolan y ven que las personas serán reemplazadas en estas tareas, y todo sucederá demasiado rápido.

La pregunta que nos hacemos ahora es si habría sido mejor que no se hubiera inventado nada de esto o, al menos, que se hubiera ralentizado su adopción para darnos tiempo a evaluar las consecuencias. La precaución puede ser la razón de estas cosas, pero hay que sopesarla con las pérdidas que su adopción lenta tiene para la productividad. Además, no se pueden conocer esas consecuencias adversas sin poner esas cosas en manos de la gente.

En general, creo que la angustia está sobrevalorada, ya que es más una especulación vaga que algo que implique evidencia clara o incluso menos clara. Esto se compara con mejoras de productividad que son muy reales y notorias. Esto sugiere que “dejarse llevar” es la política adecuada para el momento actual.

Sin embargo, si uno de los beneficios de esa política es conocer cuáles podrían ser las consecuencias adversas, nos corresponde vigilarlas, identificar sus causas y considerar la posibilidad de experimentar con intervenciones políticas que puedan mitigarlas. La velocidad tiene sus ventajas, pero también significa que tenemos que trabajar más intensamente para garantizar el mejor resultado.

¿Qué implicaciones tiene la IA para organizaciones como el FMI, cuyo objetivo es facilitar el crecimiento y la prosperidad de los países? ¿De qué manera puede la IA ayudar a estas organizaciones a lograr sus objetivos y apoyar a los países en su progreso económico?

JG: En este caso se aplica el manual habitual. La IA debe ofrecerse de la forma más competitiva posible y estar disponible lo más ampliamente posible (a través del comercio) para que pueda implementarse en cualquier lugar del mundo donde pueda aumentar la productividad. En otras palabras, la misión sería la misma que la de los programas para fomentar la tecnología de la información y el acceso a Internet.

Considerando la naturaleza compleja de la IA y sus consideraciones éticas, ¿qué entidades o partes interesadas son las más adecuadas para asumir la responsabilidad de regular la IA y brindar orientación sobre los aspectos éticos?

JG: Es una pregunta muy difícil. Si las cuestiones éticas estuvieran claras, podríamos identificar una institución existente, ya sea legislativa o jurídica, que pudiera tener la máxima autoridad en estos asuntos. Sin embargo, las cuestiones éticas están lejos de estar claras. Incluso las cuestiones de discriminación que podrían surgir son complejas. Sospecho que será más fácil reprogramar la IA para que sea menos discriminatoria que las personas. Pero más que nunca, la IA requiere una sólida orientación política para inducir los cambios necesarios.



Aumentos de tasas – Cómo el conocimiento financiero afecta las reacciones de las personas


¿Con qué rapidez reaccionan los consumidores a las subidas de tipos? La respuesta depende en parte de cuánto sepan sobre asuntos financieros. Esta entrada del blog del BCE muestra que cuanto mejor informados están, más rápida es su reacción.

Cuando los bancos centrales suben los tipos de interés, su objetivo es frenar la demanda en la economía, lo que en última instancia ayuda a mantener a raya la inflación. Los consumidores son clave para ello. Toman decisiones todos los días: cuánto gastar en comestibles, dónde ir de vacaciones o si comprar las últimas tendencias en moda. En este post nos centramos en otro aspecto de cómo las personas gestionan su dinero. ¿Cuándo creen que es un buen momento para poner dinero en su cuenta de ahorros, retrasando el consumo, y cuándo es un buen momento para pedir un préstamo, adelantando el consumo en el tiempo?

Para investigar esta pregunta, utilizamos la Encuesta de Expectativas del Consumidor (CES), que tiene aproximadamente 20,000 participantes cada mes. Cada mes, el BCE pregunta a los consumidores de once países de la eurozona, entre ellos Alemania, Francia, España e Italia, sobre sus experiencias y expectativas en relación con la economía, la inflación, los ingresos y los mercados laborales. El CES recopila información sobre las percepciones sobre el momento óptimo de las decisiones financieras (como el ahorro y el endeudamiento) y las expectativas sobre las tasas de interés. Distinguimos entre dos grupos separados de participantes de acuerdo con sus conocimientos financieros. La educación financiera se mide en el CES de acuerdo con un conjunto estandarizado de preguntas desarrolladas por Lusardi y Mitchell (2011). El CES hace tres preguntas de opción múltiple para ayudarnos a evaluar la comprensión de los consumidores sobre a) la capitalización de las tasas de interés, b) los valores nominales frente a los reales y c) la diversificación del riesgo de la cartera. Clasificamos a los encuestados con puntuaciones más altas como «altamente alfabetizados financieramente» y a los demás participantes como con «baja alfabetización financiera». También preguntamos a todos los participantes dónde esperaban que estuvieran las tasas hipotecarias y de ahorro en doce meses. Nuestras dos últimas preguntas fueron: «¿Considera que ahora es un buen momento para pedir prestado?» y «¿Considera que ahora es un buen momento para poner dinero en una cuenta de ahorros?».

Durante los dos últimos años en los que los participantes recibieron estas preguntas se produjo un cambio significativo en la política monetaria: el BCE elevó su tipo de interés oficial del -0,5% en julio de 2022 al 4,0% en septiembre de 2023 para luchar contra la elevada inflación. Los resultados de nuestra encuesta muestran que los consumidores han ajustado sus expectativas de tipos de interés para las hipotecas y los ahorros en consonancia con este endurecimiento de la política monetaria. También descubrimos que los niveles de educación financiera tienen un efecto sustancial en la rapidez con la que los consumidores se adaptan y en cómo piensan sobre el buen momento para pedir prestado o ahorrar. Los hogares con mayor alfabetización financiera ajustan sus decisiones de ahorro y endeudamiento mucho más rápida y extensamente que aquellos que tienen menos educación financiera, a pesar de que la dinámica de las expectativas de tasas de interés es similar en ambos grupos.

¿Cómo respondió la gente al aumento de las tasas de interés?

A partir de principios de 2022, los tipos de interés previstos para las hipotecas y los depósitos aumentaron sustancialmente en previsión del endurecimiento de la política de tipos del BCE, y posteriormente junto con él. El gráfico 1 muestra que los consumidores ajustaron al alza sus expectativas de tipos de interés para las hipotecas y los ahorros a partir de finales de 2021, cuando el BCE anunció el fin de las compras netas de activos en el marco de su programa de compras de emergencia pandémica (PEPP). Sus expectativas sobre los tipos de interés de las hipotecas aumentaron del 3,3% en octubre de 2021 al 5,5% en octubre de 2023. Asimismo, las expectativas de tasas de interés para el ahorro aumentaron de 1.6% a 3.1% en el mismo período. De julio de 2022 a septiembre de 2023, el BCE subió sus tipos de interés oficiales diez veces seguidas para combatir la elevada inflación (zona sombreada en gris). Entre octubre de 2023 y junio de 2024, las expectativas de tipos de interés para hipotecas y ahorros se redujeron hasta el 4,9% y el 2,8%, respectivamente, en previsión de la relajación de la política monetaria (el BCE recortó sus tipos de interés oficiales en 25 puntos básicos en junio de 2024).

Gráfica 1

Expectativas de tipos de interés a lo largo del tiempo

Por ciento

Las expectativas ajustadas de las tasas de interés también afectaron las percepciones generales sobre el momento óptimo para ahorrar y endeudarse. El porcentaje de todos los encuestados que afirman que era un buen momento para pedir prestado cayó del 24% al comienzo del ciclo de endurecimiento al 12,7% en octubre de 2023. Durante el mismo período, el porcentaje que dijo que era un buen momento para poner dinero en una cuenta de ahorros aumentó del 26,9% al 40,9%. Por lo tanto, las percepciones de los consumidores sobre el buen momento se ajustaron parcialmente siguiendo la senda de la política monetaria.

La importancia de la educación financiera

Sin embargo, existe heterogeneidad entre los consumidores en función de su nivel de conocimientos financieros. Aquellos con altos niveles de educación financiera aumentaron sus expectativas sobre las tasas hipotecarias y de ahorro en 1,2 y 0,8 puntos porcentuales, respectivamente, entre julio de 2022 y septiembre de 2023. En el mismo periodo, los consumidores con bajos niveles de educación financiera aumentaron sus expectativas sobre las tasas hipotecarias y de ahorro en 0,6 y 1,2 puntos porcentuales, respectivamente. Por lo tanto, ambos grupos aumentan sus expectativas de tasas de interés de manera bastante sustancial. Pero cuando se trata de la percepción de qué hacer y cuándo hacerlo, vemos una diferencia mayor.

Gráfica 2

Buen momento para pedir prestado: mediante la educación financiera

Porcentaje de consumidores

Gráfico 3

Buen momento para ahorrar: mediante la educación financiera

Porcentaje de consumidores

Los gráficos 2 y 3 muestran los porcentajes de encuestados con educación financiera alta y baja que consideran que es un buen momento para pedir prestado o ahorrar. Los consumidores con altos niveles de educación financiera ajustan más sus percepciones sobre cuándo pedir prestado o ahorrar que los consumidores con bajos niveles de educación financiera, a pesar de que ambos grupos exhiben dinámicas similares en términos de expectativas de tasas de interés.

El gráfico 4 muestra que las expectativas relacionadas con las hipotecas y los ahorros son, con mucho, el factor que más contribuye a que un encuestado piense que es un buen momento para pedir prestado o ahorrar. Sin embargo, el efecto sobre el ajuste total se debe principalmente a la fuerte respuesta de los consumidores con un alto nivel de conocimientos financieros, para los que el vínculo entre sus expectativas de tipos de interés ajustados (tras el endurecimiento) y sus respuestas sobre si es un buen momento para endeudarse y ahorrar es mucho más fuerte. Otras expectativas tienen un efecto mucho menor.

Gráfica 4

Coeficientes estimados a partir de un modelo lineal de probabilidad

Puntos porcentuales. Buen momento para pedir prestado

Buen momento para ahorrar

Conclusión

Encontramos que los consumidores ajustan sus expectativas de tipos de interés siguiendo la senda de la política monetaria. Sin embargo, los datos del CES revelan que los consumidores con un alto nivel de educación financiera ajustan sus percepciones sobre si se trata de un buen entorno de endeudamiento o ahorro más rápidamente que aquellos con un bajo nivel de educación financiera. Esto está en línea con otra literatura económica que señala la importancia de la educación financiera en términos de resultados y expectativas económicas.

Por lo tanto, la forma en que el endurecimiento monetario afecta a las acciones de los consumidores no solo depende de la información que llega a los consumidores, sino también de su nivel de educación financiera. Esto, a su vez, implica que la mejora de la educación financiera podría tener el potencial de apoyar la traducción de las políticas de los bancos centrales en acciones por parte de los consumidores.



Abordar la crisis de la contaminación por plásticos canalizando capital privado a proyectos que reduzcan los desechos plásticos



Conclusiones clave

  • La contaminación por plásticos afecta de manera más aguda a los más pobres y vulnerables, y las soluciones requieren la asociación entre los sectores público y privado.
  • Un nuevo Bono de Resultados del Banco Mundial moviliza capital privado para respaldar dos proyectos de recolección y reciclaje de plástico.
  • Una parte de los pagos de intereses de los inversores en bonos está vinculada a créditos plásticos innovadores, que representan los residuos plásticos recogidos y/o reciclados.

Washington, D.C., 24 de enero de 2024 – De los casi 350 millones de toneladas de plásticos que se producen anualmente, alrededor del 70 por ciento termina en vertederos administrados o se incinera, alrededor del 10 por ciento se recicla y el 20 por ciento restante simplemente escapa al medio ambiente. Según la OCDE, casi 1,7 millones de toneladas de este plástico terminan en los océanos y, si se distribuyen de manera uniforme, crearían un muro de desechos plásticos que uno tendría que escalar para acceder al océano en todo el mundo.

Esta contaminación plástica degrada los ecosistemas y pone en peligro la salud y los medios de vida humanos. La contaminación plástica no gestionada daña los ecosistemas marinos y terrestres y contamina el suelo, la pesca y el ganado, creando inseguridad alimentaria. En última instancia, son los más pobres y vulnerables los que corren el mayor riesgo, ya que a menudo viven cerca de donde se queman habitualmente los plásticos. También tienden a vivir en tierras marginadas que están sujetas a vías fluviales bloqueadas que conducen a inundaciones con consecuencias devastadoras.

El Banco Mundial está apoyando a sus países miembros en sus esfuerzos por abordar este problema, en todas las etapas del ciclo de vida del plástico: desde la reducción de los plásticos de un solo uso y problemáticos hasta la detención de las fugas al medio ambiente mediante una mejor gestión de los residuos sólidos y la habilitación de una economía circular. Los gobiernos promulgan leyes y políticas para permitir la transición. El sector privado tiene un papel clave que desempeñar en términos de finanzas, tecnología y modelos de negocio circulares.

Las empresas privadas, como los recicladores formales y los centros de acopio, están posicionadas para ser parte de la solución. A menudo, estos se impulsan a través del apoyo de los recolectores informales de residuos, también conocidos como recicladores, que representan muchos más medios de vida creados por ellos mismos en el sector de los residuos. Estas personas obtienen sus ingresos de la recolección, clasificación y agregación de desechos que se encuentran en las calles y vertederos o que se obtienen directamente de los hogares. Luego venden los desechos reciclables, incluidos los artículos de plástico, a centros de recompra o recicladores formales. La financiación de estas pequeñas y medianas empresas puede ser un reto, especialmente en los países en desarrollo, donde los desafíos son más agudos.

Se ha desarrollado una nueva herramienta para medir la recolección y el reciclaje de residuos plásticos basada en el concepto de créditos de carbono: Créditos de Recolección de Residuos Plásticos y Créditos de Reciclaje de Residuos Plásticos (denominados colectivamente «créditos plásticos»). Cada crédito de plástico representa una tonelada de plástico que se ha recolectado o reciclado. Los fondos de la venta de créditos plásticos a empresas que quieren ser parte de la solución a menudo no están disponibles hasta que se logra el resultado positivo, a veces años después de la inversión inicial, lo que crea un desajuste de tiempo significativo y, a menudo, insuperable.

El nuevo Bono Vinculado a la Reducción de Residuos Plásticos resuelve el problema del desajuste de plazos al canalizar la financiación inicial de los inversores del mercado de capitales que buscan apoyar las actividades de recogida y reciclaje de residuos plásticos, a través de un producto de inversión negociable y de alta calidad. Los inversores en el bono obtendrán un rendimiento que está vinculado en parte a la emisión de créditos de plástico y carbono de dos proyectos de reciclaje y residuos plásticos, en Ghana e Indonesia. En Ghana, los fondos apoyarán un proyecto comunitario para ampliar el número de sitios de recolección y reciclaje de desechos en Accra y en Indonesia para ampliar los esfuerzos en Surabaya para reducir los plásticos en los océanos.

Una cantidad igual a una parte de los cupones que normalmente el Banco Mundial pagaría a los inversores en bonos vinculados a la reducción de residuos plásticos (aproximadamente 14 millones de dólares) se concentra y se paga en dos cuotas a Plastic Collective por parte de Citi. Plastic Collective, a su vez, canaliza la financiación a los proyectos en Ghana e Indonesia (preguntas frecuentes para más detalles).

«Este nuevo bono es emblemático de las sólidas alianzas que se necesitan, en particular entre los inversionistas, los gobiernos, las instituciones financieras y los socios locales para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), incluidos los esfuerzos para reducir los desechos plásticos«, dijo Jorge Familiar, vicepresidente y tesorero del Banco Mundial.

Se espera que los dos proyectos de recolección y reciclaje de plástico en Ghana e Indonesia durante los próximos diez años recojan aproximadamente 230.000 toneladas de desechos plásticos, de los cuales se reciclarán 180.000 toneladas. Apoyarán la producción de una amplia gama de productos de plástico reciclado, incluidos productos electrónicos, equipaje y bolsas reutilizables. Una parte de los fondos se utilizará para instalar una línea de producción de reciclaje de grado alimenticio. Además, los proyectos apoyados tienen importantes beneficios colaterales para el desarrollo, incluido el empleo directo e indirecto para más de mil personas de las comunidades vecinas desatendidas, de las cuales se espera que la mitad sean mujeres. Los proyectos proporcionan al personal y a los recolectores informales de residuos equipos de protección personal completos, así como capacitación en salud y seguridad. Además, los proyectos tienen beneficios colaterales climáticos al reducir la producción de nuevos plásticos.

«La contaminación plástica causa estragos en los países en desarrollo al degradar los ecosistemas de los que depende la riqueza de los pobres, erosionando aún más la posibilidad de que las personas salgan de la pobreza. También está entrando en la cadena alimentaria azul y poniendo en peligro a las pesquerías y a las personas que dependen del pescado para su nutrición. Este innovador bono vinculado a la reducción de residuos plásticos canaliza fondos a la financiación para apoyar el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas que están en primera línea del desafío de la contaminación plástica y están preparadas para hacer una contribución positiva para el medio ambiente, la salud humana y los empleos en sus comunidades«, dijo Valerie Hickey, directora Global de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Economía Azul. Banco Mundial.

«Estamos orgullosos y emocionados de ver que este esfuerzo de financiación se hace realidad. Durante casi una década, Plastic Collective ha estado a la vanguardia del desarrollo de formas innovadoras y sostenibles de financiar proyectos de recolección y reciclaje de plástico en las comunidades más desfavorecidas de todo el mundo y de ayudar a proporcionar financiación a quienes normalmente no pueden financiarse. El financiamiento permitirá la expansión de las instalaciones y líneas de producción, además de la implementación de programas de bienestar social para mejorar y proteger el sustento de los recicladores informales que son la base de estos proyectos. Esperamos que este nuevo enfoque para financiar actividades de impacto ambiental y social beneficie a muchos más en el futuro«, dijo Steve Hardman, CEO de Plastic Collective.

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